Aunque la toxina botulínica tiene una alta tasa de satisfacción, ocasionalmente se producen resultados no esperados. Esto no siempre es un fallo del producto o de la técnica, sino que muchas veces se debe a una mala indicación o a expectativas mal gestionadas.
Pacientes mal indicados
Hay casos en los que el paciente presenta caída marcada del párpado superior y usa inconscientemente el músculo frontal para abrir los ojos. Al relajar este músculo con toxina, puede perderse la capacidad de compensación y producirse una sensación de mirada caída o párpado pesado.
En estas situaciones, el tratamiento no es adecuado y se debe valorar primero una cirugía de blefaroplastia antes de aplicar toxina botulínica.
Expectativas irreales
Algunas personas esperan un cambio inmediato, total y simétrico. Es importante explicar que:
- El efecto tarda días en notarse.
- La expresión no debe desaparecer por completo.
- Las asimetrías no se corrigen al 100 %.
Técnica inadecuada o dosis insuficiente
En otros casos, el problema puede deberse a una aplicación deficiente o a una dosis insuficiente para la fuerza muscular del paciente. Por eso es clave acudir a un médico especializado, con experiencia anatómica y criterio clínico.
En Clínica Emporium trabajamos con protocolos personalizados, revisión posterior incluida, para asegurar que cada tratamiento cumpla las expectativas del paciente dentro de lo técnicamente posible.